viernes 6 de noviembre de 2009

Sinuhé, el egipcio

« Pienso solamente que he visto al pequeño Ramsés y ahora su boca está destrozada y su frente llena de sangre. Y veo también a esa mujer de Meggido tendida desnuda y ensangrentada en el patio de la ciudadela, y los soldados de Amurrú profanan su cuerpo. Cierto es que mis pensamientos son nimios al lado de los tuyos, y un soberano no puede pensar en todos los pequeños Ramses y en todas las mujeres delicadas que son sus súbditos.

Entonces Akhenatón cerró los puños y levantó los brazos y sus ojos se ensombrecieron al gritar.

Sinuhé, ¿no comprendes que si debo elegir entre la vida y la muerte prefiero la muerte de cien egipcios a la de mil sirios? Si declarara la guerra a Siria para salvar la vida de los egipcios que allá viven, ocasionaría la muerte de muchos egipcios y también de muchos sirios, y un sirio es un hombre como un egipcio y el corazón late en su pecho, y hay también mujeres y niños de ojos claros. Si respondo al mal con el mal, sólo obtendremos el mal. Pero respondiendo al mal con el bien, el mal que resultará será menor que si respondo con el mal. No quiero elegir la muerte en lugar de la vida. (...)»


Sinuhé, el egipcio - Mika Waltari