
¡Qué romántico suena hablar del derecho a la huelga! Siglos de lucha proletaria en el que las condiciones laborales han mejorado exponencialmente en una evolución lógica de los tiempos. El trabajo evoluciona, los sindicatos parece que no. Éstos siguen anclados en un pasado de revancha y victimismo. Un pasado de lucha. De explotadores y explotados.
Estamos en el siglo XXI y los sindicatos, ajenos a la realidad social, parecen no darse cuenta. Convocan una huelga general tras casi tres años, tres, de crisis. ¿Había motivos? Sobrados, aunque los sindicatos se olviden ahora de todos los trabajadores que han sido despedidos en los últimos tiempos y engordan las cifras del paro. Pero el ridículo de la huelga de funcionarios estaba demasiado reciente y la general del 29-S no había calado en la población. Vamos, que la gente pasaba de la huelga. Había que hacer algo.
Y que mejor método que el miedo para cimentar ‘su’ éxito. El miedo que se ha venido fomentando desde los medios de comunicación y en todos los sectores de la economía. Desde antes de hoy, dedicando perlas informativas como en Canarias, donde aconsejaban a los niños a no ir al colegio por su seguridad, o en Asturias, anunciando piquetes ‘convencitivos’. Y paseándose por los comercios de Logroño con aire amenazante y cortando las calles para tocar un poco las narices.
Pero llegó el día. El 29-S. Y la huelga general se transformó en vergüenza. Comenzaron los piquetes informativos cumpliendo su función. Si fuese la de informar no harían falta centenares de personas a la entrada de las fábricas o los centros de transporte, con un grupito de cuatro personas bastaría. Si su función fuese la de luchar por los derechos de los trabajadores no irían cerrando comercios de autónomos por la ciudad. Si obligan a cerrar el bar de mis padres, ¿quién cubrirá las pérdidas de ese día? ¿Qué piden los sindicatos por los autónomos?
Se les llena la boca con el derecho a la huelga pero olvidan el derecho al trabajo. El derecho que cada persona tiene de elegir libremente si quiere o no secundarles. Aquel que no lo haga, recibirá insultos, pitos y bocinazos, como poco. Carreteras cortadas, pinchazos en ruedas, lunas rotas, cerraduras con silicona, pintadas… Los sindicatos considerarán la huelga como un éxito, pero si así es, cosa que dudo, será un éxito basado en la coacción, en el terror y en la violencia. A España no le importaba la huelga, y ellos la han hecho notar con tácticas de matonismo. Una manera poco eficaz para defender aquello por lo que luchan, pues el fondo de la huelga va a quedar eclipsado por las formas.
Luego se llenan la boca hablando de un 70% de seguimiento (¿alguien lo cree?) y de “ejercicio de democracia”. Pues miren señores, la democracia nos ofreció algo tan bonito como es el derecho a montar una huelga, manifestarnos y luchar por lo que consideramos justo. Y esto no se defiende mediante imposiciones. Yo no hago huelga por convicción, sino porque no me dejan sacar el camión a la carretera, amenazan a la puerta de mi comercio o la empresa cierra por temor a represalias. Entonces, la huelga deja de ser un derecho para convertirse en obligación.
3 comentarios:
Totalmente de acuerdo. El momento, el planteamiento y las maneras de la huelga no fueron acertados y puso al descubierto el desencanto generalizado que hay sobre los sindicatos, que ellos se han buscado. Si las protestas se hubieran planteado mejor, sin necesidad de enfrentar a unos con otros creo que de verdad habría sido apoyada y hubiera servido de algo, porque cuando hay motivos suficientes (que los había desde hace tiempo) la gente responde como cuando todo el mundo se echo a la calle contra la guerra de Irak. Eso sí que fue un éxito. Es mi opinión..
Un abrazo Sergio!
Yo sí que hice huelga, pensaba no hacerla por no apoyar a estos sindicatos, pero...la situación la merecía. Si no hago huelga ahora que puedo...
Tenía ganas de tocar un poco los cojones a mi jefe (la verdad sea dicha). Hay motivos...a principios de verano echaron a la calle a un compañero muy bueno en su puesto de trabajo, porque si! y a su casa que se fue con 200 euritos de mierda...
De los piquetes...claro que no, pero...qué decir de los empresarios que dicen a sus trabajadores "si haces huelga no vengas a buscar trabajo aquí", y sí...si que ocurre aunque nos parezca triste.
En fin...que esto da para hablar mucho...ojalá todos tuviesemos huevos, saliesemos a la calle y empezaramos a quemar oficinas de bancos y grandes constructoras...ahí si que se iban a cagar de verdad!!
un abrazo!!!
Busti, el problema es que no se puede vender a los empresarios como los malos de la película porque utilizan métodos coactivos cuando desde los sindicatos se están siguiendo el mismo tipo de métodos. Unos te dicen 'si haces huelga te despido' y los otros 'si no haces huelga te rompo la luna del bar'. Los empresarios, de la mano de la CEOE, han hecho el rdículo más espantoso en esta crisis dejando claro lo alejados que están de la realidad social. Los sindicatos no lo han aprovechado y se han puesto a su altura.
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